Coge la reserva
Día, hora, número de personas y nombre. Comprueba tu disponibilidad y deja la reserva registrada. Si no hay hueco, ofrece otra franja.
Instalamos un chatbot de IA en el WhatsApp y el Instagram de tu restaurante. Coge reservas, responde por el menú, los alérgenos y el horario, y te avisa cuando hay que confirmar una mesa grande o un evento.
Un chatbot de IA para restaurantes no es un formulario de reservas: conversa con el cliente en el mismo WhatsApp donde te escribió, entiende "¿tenéis mesa para 4 el viernes tarde?" y la deja registrada. En hostelería la mayoría de las reservas y las preguntas por la carta entran fuera del servicio, cuando la cocina no puede parar a coger el móvil. Ese hueco es el que cubre.
No sustituye a tu equipo de sala. Le quita el móvil de la barra para que atienda a quien tiene delante.
Día, hora, número de personas y nombre. Comprueba tu disponibilidad y deja la reserva registrada. Si no hay hueco, ofrece otra franja.
Platos, precios, menú del día, opciones veganas o sin gluten, alérgenos. Solo lo que tú has cargado, nunca se lo inventa.
El cliente cambia la hora o cancela por el mismo chat. Tu agenda queda al día sin que nadie apunte nada a mano.
Cuando piden mesa para 12, un cumpleaños o un menú cerrado, recoge los datos y te pasa la conversación para que lo cierres tú.
Horario, dirección, si hay terraza, si se puede llevar perro, si hay parking. Las diez preguntas que tu equipo repite cada servicio.
Al que preguntó y no reservó le escribe un rato después, en tu tono y sin agobiar. La mesa que se habría perdido.
Nadie se va a descargar una app para escribir a tu restaurante. El chatbot atiende en los canales que ya usas —con tus mismas cuentas— y todo cae en una sola bandeja.
Tu mismo número de siempre. Tus clientes no notan ningún cambio.
Contesta los DM y también a quien comenta tus publicaciones.
Los mensajes de tu página y de tus anuncios, atendidos al instante.
Una burbuja de chat en tu sitio. El que estaba mirando y dudando ahora pregunta en vez de irse.
Por si tu mercado o tu equipo lo usa.
No importa por dónde te escribieron: tú y tu equipo lo ven todo junto, con el historial completo de cada cliente.
Con un chatbot en tu restaurante el miedo es que le diga una barbaridad a un cliente y tú te enteres después. Por eso lo primero que definimos contigo no es lo que puede decir, sino lo que tiene prohibido decir.
Solo puede hablar de lo que está en tu catálogo. Si le preguntan por algo que no tienes, lo dice y ofrece lo que sí.
Cita el precio exacto que tú cargaste. Ni uno distinto, ni un aproximado, ni un "creo que…".
Si el cliente quiere negociar o pide algo especial, esa conversación te la pasa a ti. Nunca compromete algo que tú no autorizaste.
Informa de tus servicios y te deriva las preguntas delicadas. No sustituye a quien tiene que dar ese consejo.
Ese sigue siendo tu trabajo, y así debe ser. El suyo es que llegues a hablar con el cliente correcto.
Cuando algo se sale de lo suyo, avisa que va a confirmarlo y te entrega la conversación. Nunca improvisa.
Todo vive en una cuenta a tu nombre. Las conversaciones, los datos de tus clientes y tu catálogo son tuyos. Si un día quieres seguir sin nosotros, te quedas con todo.
No es un proyecto de meses ni tienes que cambiar cómo trabaja tu restaurante. Nosotros lo montamos todo; tú pones tu información y das el visto bueno.
Rellenas el formulario de abajo. Te llamamos, vemos cómo atiendes hoy y te decimos con honestidad si esto te encaja o no.
Tu catálogo o tus servicios como los tengas hoy, tus horarios, tus normas y las preguntas que más te hacen. Nosotros lo ordenamos.
Montamos tu chatbot con tu información, tu tono y tus reglas. Aquí no haces nada: es nuestro trabajo pesado.
Tú y tu equipo le escribís como si fuerais clientes, ajustamos lo que no os guste, conectamos tus canales y empieza a atender de verdad.
Después del día 3 no te dejamos solo. Las primeras semanas revisamos las conversaciones reales contigo y lo vamos afinando con lo que de verdad pregunta tu mercado.
Pide tu demoTrabajamos con lo que ya uses (una hoja, un TPV, un programa de reservas) o, si no tienes, montamos una agenda sencilla el día 1. El chatbot solo ofrece huecos que existen de verdad.
Sí. Recoge el pedido, los datos y la hora, y te lo pasa para que lo prepares. El cobro lo gestionas tú como hasta ahora.
No improvisa. Avisa de que lo confirma y te pasa la conversación. Tú decides desde el día 1 qué temas se atienden siempre en persona.
No. Trabaja con tu número de WhatsApp de siempre y tus cuentas de Instagram y Facebook actuales.
Pocos días. Nos pasas la carta, los horarios y tus normas, lo montamos, lo probáis vosotros como si fuerais clientes y sale a la calle.
¿Aún no sabes si te encaja? Mira cómo lo instalamos o resuelve la duda del precio.
Cinco minutos. Te llamamos, te enseñamos el chatbot con tus datos y te decimos con honestidad si esto te encaja. Si no, también te lo decimos.
La revisamos con calma y te escribimos en menos de 24 horas hábiles. En ese mismo correo te mandamos el enlace para agendar la llamada de 20 minutos y ver la demo.